![]()
|
|
ARTROSIS: combatir la causa, además del dolor
¿Tiene usted más de 30 años, ha sentido esporádicamente chasquidos articulares al moverse, dolores sin ningún motivo aparente, o se siente menos flexible que antes? Si esto es así, preste atención, puede estar desarrollando los primeros síntomas de un mal que aqueja a muchas personas: la artrosis. Se trata de la más frecuente de las afecciones reumáticas y un amplio porcentaje de personas, a partir de los 50 años de vida, ya presentan lesiones artrósicas en rodillas, caderas o columna vertebral, aunque la mayoría de ellas aun no tienen síntomas evidentes.
¿Qué se siente? Esta enfermedad degenerativa articular provoca dolor, rigidez y limitación de los movimientos en las articulaciones, hasta producir incapacidad, pero estos síntomas no se dan de un día para otro: son el resultado de una evolución lenta y paulatina, que se va gestando a lo largo de los años.
¿Cómo se trata tanto causa como el dolor? Debido al complejo proceso de desgaste que sufren las articulaciones, una vez diagnosticada la artrosis, el tratamiento a seguir debe ser siempre de carácter interdisciplinario. Si bien la medicación antiinflamatoria y analgésica en muchos casos es necesaria como complemento terapéutico, nunca debe ser el único tratamiento que se lleve a cabo, ya que si bien bloquea el dolor, no es efectiva para combatir la causa del problema, el cual seguirá progresando sin que usted se entere. Por eso es que existen fármacos protectores inhibidores de mecanismos degenerativos y estimulantes de la síntesis del cartílago, aunque tampoco son la única solución del problema.
Complementos para una solución más eficazEn todos los casos de artrosis existe siempre un componente mecánico en el que se suele encontrar, por ejemplo, articulaciones que no están en su eje, aumento de la presión intraarticular, mayor fricción de las superficies móviles (que se traducen en chasquidos muchas veces audibles), inestabilidad articular (por ejemplo, sensación de “se me doblan las rodillas”), retracciones musculares, pérdida de la extensibilidad de ligamentos articulares (menor movilidad), a los que se suman alteraciones fisiológicas como la disminución de la fuerza de contracción del músculo, falta de equilibrio y coordinación en las articulaciones afectadas. Estas son alteraciones que aceleran el desgaste del cartílago articular y que los medicamentos no pueden resolver. Siempre que se diagnostique artrosis, se debe comenzar con un tratamiento de kinesiología inmediato, ya que su objetivo terapéutico no está orientado sólo a la eliminación de los síntomas, sino que busca, principalmente, evitar la progresión degenerativa para que el mal no siga avanzando. Para ello existen diversos equipos de fisioterapia: magnetoterapia, láser, ultrasonido, electroanalgesia, electroestimulación, iontoforesis, onda corta, infrarrojo; los cuales, además de tener efectos analgésicos y antiinflamatorios, son reparadores, es decir, estimulan la regeneración celular de los tejidos, motivo por el cual son tan valiosos para mejorar el problema. También la Acupuntura (reconocida científicamente por la Organización Mundial de la Salud desde hace más de tres décadas) es otra herramienta terapéutica potente que puede dar respuesta a los problemas que estamos mencionando, así como es necesario, además, el trabajo orientado a reestablecer la movilidad articular, la flexibilidad, la coordinación y fuerza muscular, la estabilidad y la realineación de las articulaciones afectadas. Este trabajo es específico de la Kinesiología y su objetivo es que el paciente con artrosis no sólo deje de sentir dolor, sino que también sus articulaciones estén más seguras y protegidas, obteniendo en consecuencia una mejor calidad de vida.
Lic. Andrés Campilongo Kinesiólogo Fisiatra
|
Páginas creadas y administradas por
Webmaster